Si realmente fuera mexicano sabría que, hoy más que nunca, es mi momento. Volcaría toda mi pasión y mi fidelidad a mi pais para defender lo que me pertenece. Utilizaría todo mi liderazgo, toda mi educación, todo mi talento, toda mi memoria, para detener lo que está sucediendo en Mexico. Apelaría al más profundo compañerismo, a ese sentimiento que me une a los que son como yo, para actuar a favor del Pais que amo y defender nuestro territorio.
Si yo fuera un buen mexicano, no me quedaría callado. Tampoco me quejaría de la inseguridad, de la policía, o de los medios. Rechazaría colocarme como víctima. Gritaría como sólo yo se hacerlo. Levantaría mis manos, las agitaría, compondría una cáncion de protesta, diseñaría una bandera . Organizaría a mis "hermanos" para denunciar a lo s que destruyen mi pais. Los denunciaría ante la policía, los expulsaría de mi grupo, los señalaría públicamente para que jamás pudieran volver a repetir sus acciones, para que jamas dañaran a mis amigos y a mis familiares. Sería el primero en deslindar a mi gente de las bestialidades que esos inadaptados cometen y por cuenta propia, convocaría a la prensa para que a nombre de mi gente, aclararan públicamente de esos actos deshonestos, pedir disculpas, y enviar el mensaje correcto a la sociedad.
Si yo fuera un buen mexicano haría todo eso y mucho más porque sabría quiénes son los culpables. Los identificaría, conocería dónde viven o dónde estudian, si portan armas, si destruyen autos o secuestran autobuses, si ponen en peligro a los hijos de mis hermanos, o a las familias de mis amigos, si amenazan a los politicos o son patrocinados por ellos, si extorsionan gente.
Por supuesto que tendría miedo a sus represalias, pero intentaría ser valiente. Aguantaría, porque estoy seguro que no estaría solo. Habría muchos como yo que sentirían lo mismo, muchos que no estarían dispuestos a perder su libertad, por culpa de unos cuantos. Porque somos muchos más los que somos honestos, los que trabajamos los que buscamos un poco de felicidad dentro de este mundo que está malhecho, que no funciona, que nos lastima. Por eso, defiendo el último espacio que me garantiza la alegría, la última pradera donde todavía puedo soñar, mi pais.
Si yo fuera Mexicano nunca me olvidaría del pasado, recordaría siempre a los muertos en oaxaca y en chiapas, a las muertas de juarez, el 2 de octubre, a los secuestrados, a los periodistas asesinados, a los policias, a los niños y mujeres muertos por el narcotrafico y muchos más. Estudiaría la historia de mi pais. Relataría siempre estas tragedias para que nunca abandonaran nuestra memoria. Obligaría a los miembros más jóvenes de mi familia a conocerlas y a transmitirlas porque son parte de nuestra cultura como mexicanos.
Si yo fuera tan fiel, tan apasionado, tan leal, tan comprometido, tan persistente, como lo grito y lo canto, jamás sería cómplice de la brutalidad. Nunca me dejaría guiar por un violento o por un irracional. Y si por alguna razón, mis intentos por defender mi patria fueran en vano, si mis fuerzas no alcanzaran, siempre tendría una opción, siempre habría una alternativa, posiblemente la última, pero al fin y al cabo digna, justa y cabal: la rebeldía.
Porque fue Mexico el que me enseñó lo que es la libertad, te lo digo a ti, hermano, que no seremos nosotros los que infectemos el pais, tampoco los que arruinaremos nuestro mundo. Siempre podremos volver a empezar. Aunque seamos sólo unos cuantos y nuestra historia, el sentimiento y nuestra gente, la pasión y nuestros colores. Porque el fuego que nos une seguirá vivo y porque no necesitamos a nadie más para sentirnos orgullosos de nuestra identidad.
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